Comencé este segundo blog, como una especie de guía, bastante engreído yo, sobre mis experiencias como padre y hasta cierto punto servir de apoyo a los nuevos padres que tal vez navegando se encontraran con mi blog. Por eso lo nombré como "Super Papá" o "Papá al Rescate"
Sin embargo, nunca pasé del primer escrito, bautizado como "Bienvenida" y en el cual hablaba un poco sobre la naturaleza de este espacio.
¿Qué pasó? ¿Qué ocurrió para que este blog de paternidad no llegara a ver luces, más allá de la primera entrada?
Bueno, como dije, es mi segundo blog. El primero es sobre literatura, bueno mis intentos de literatura, donde encontraran trabajos experimentales míos en el área de narrativa, en la forma de cuentos cortos, eróticos, crónicas. (Por cierto, tampoco he publicado más desde Julio, así que el renacimiento de hoy servirá para volver a mi carrera como blogger) Y bueno, estuve más interesado en escribir para el otro blog, que me olvide de este. Otro aspecto a considerar fue, que cuando quise escribir un segundo artículo, no me sentí con la capacidad moral de escribir sobre un tema que realmente es complicado y que cada quien debe vivir a su manera, por ello, bajé un poco el ánimo inicial y no escribí.
Pero con el paso del tiempo me di cuenta, que necesitaba un espacio donde públicar las cosas que pensaba, como una opinión o reflexión y que no podía subir al primero, pues perdería la bruma de literato que quería plasmar. Además, que a pesar de ser cuentos cortos, los publicaba en entregas y no me parecía prudente que a mitad de una de esas entregas, se cortara con la publicación de una reflexión, análisis, opinión o simple libre pensamiento del autor.
Es por ello que hoy intento rescatar este blog como espacio de mi libre expresión, sin dejar de trabajar en el de literatura, cuya dirección es http://cachorrocreando.blogspot.com.ve
Y en este, "Libre Pensamiento de mi YO", le daré rienda suelta a mi lado más real, enfocado en situaciones cotidianas y donde daré vida a los textos cargados con lo que creo, pienso y siento. Una especie de confesional, dejando en el otro, la fantasía y la capacidad creadora de mi imaginación.
Por cierto, tal vez algunas publicaciones sobre paternidad se dejen colar por aqui, pero como van estar inmersas en una variopinta cantidad de temas, ya no sentiré la presión de sentir que estoy tratando ser, más de lo que soy.
A los que lean este espacio, gracias... Totales
Espacio catártico de libre expresión, NO es literatura (o intento de ella) Es pura y libre expresión de pensamientos e ideas convertidos en texto.
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domingo, 26 de septiembre de 2010
jueves, 25 de marzo de 2010
Bienvenida
Nosotros lo Papás, somos los eternos exiliados en la cultura popular familiar. Desde las canciones de cuna, como la famosa “Arepita” en Venezuela, - Arepita de cebada, pa’ papá que no da nada- hasta refranes populares, que desvirtúan el arte de la paternidad Latinoamérica como, “Padre hay muchos, madre hay una sola”.
Sin embargo y con el devenir de los nuevos tiempos, los padres hemos tomado una participación más activa en la crianza de los hijos. Bien sea porque, gracias a las economías cada vez más golpeadas, las mamás deben cumplir y compartir el rol de proveedoras y por ende, los papás deben contribuir en el rol de la crianza y cuidado de los hijos. O simplemente hemos tomado conciencia de lo importante de nuestro rol, para el desarrollo futuro de esos hijos, niños o niñas, frutos de la unión carnal entre un hombre y una mujer.
Sea cual sea el motivo, lo importante es que lo papás hemos tomado las riendas de la paternidad, tratando de convertirla en un arte, un arte de la supervivencia. Digo que es un arte, porque cada quien hace lo que puede con las herramientas que tiene. Tratando de no repetir aquello que considera un error de sus progenitores, aunque por más que se esfuerza, las repite, en menor medida, pero con la firme intención de ser el mejor papá del mundo.
De supervivencia, porque cada emoción, situación y momento vivido, es nuevo. Nada ni nadie nos pudo preparar para esa vorágine de sentimientos. Desde el mismo momento en que nuestra pareja/esposa/novia, llega con cara de arrepentimiento/alegría/no sé que voy a hacer con mi vida. Entorna los ojos y con voz entrecortada dice: “Estoy embarazada”.
Comienza el descenso vertiginoso, la montaña rusa de sensaciones, desvelos privaciones, responsabilidades y alegrías. Comienza la investigación, hablas con tu papá, con tu abuelo, te haces amigo de padres en tu trabajo. Compras libros, asistes a charlas con tu pareja…
Pero nada de eso lo recuerdas cuando te dicen, -“Y esta agua en el piso que es?” De pronto, se encuentran las miradas y un súbito entendimiento, son los catalizadores del vendaval de movimientos y pensamientos atropellados que hay desde la casa hasta la clínica.
Después, el susto en el estómago, la incertidumbre, las 2 horas de tu mujer/esposa/novia/ pareja en el quirófano. Hasta que por fin, el médico sale. Te felicita y te lleva a ver a tu hij@. Si, el tuyo. Bueno, compartido con la madre de la criatura, pero tan tuyo como de ella.
Lo ves, lo evalúas con la vista, sientes su piel, lo acaricias hasta que su mano se cierra sobre la tuya al roce. Te das cuenta que eres un papá, que acabas de cambiar de rumbo en tu vida, que te has convertido en algo que no sabes como ser. Eres un papá y eres esposo. En pocas palabras en un Súper Papá.
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